Covid-19

“A veces se gana y otras se aprende”. Y esta temporada ha servido para aprender.

Cuando desde el hotel Royal Son Bou decidimos iniciar la temporada en mitad de una pandemia mundial, tuvimos en cuenta varios factores. El primero de ellos, el humano. Necesitábamos poder acoger a toda la plantilla habitual, integrarlos, no sin esfuerzo, en un mar de protocolos y medidas de seguridad. Y, a pesar de lo extraordinario de la situación, las ganas que han puesto, la ilusión y la profesionalidad, han hecho de esta temporada 2020 un buen ejercicio de aprendizaje. Os dejamos algunas de las reflexiones de nuestros trabajadores de los distintos departamentos que componen nuestra gran familia de compañeros.

 

El personal de Royal Son Bou ha cerrado una temporada “corta, bonita e intensa”, como comenta Alex Esbert, del equipo de Animación. A estos adjetivos, su compañera del departamento de Pisos, Maravillas Matas, añade “agridulce, pero hemos salido más reforzados”. Y, si bien la incertidumbre ha imperado ante lo que podía pasar durante esta temporada estival en Menorca, el personal de Royal Son Bou coincide en calificar la experiencia de “segura”.

Para muestra, el botón de Melani Ligero, que ha estado en el Restaurante. “ Las medidas de seguridad han sido de 10, en mi experiencia personal me he sentido segura y a la mínima de encontrarme mal, nos han hecho las pruebas para descartar posible contagio. En mes y medio me han realizado 4 pruebas, 4 pruebas que han salido negativas”. Desde todos los departamentos inciden en el gran despliegue de medidas de seguridad, que desde dirección han explicado a todo el personal. También la aplicación de protocolos en todas las áreas, así como la activación de la alerta por contagio, que tuvieron que poner en marcha tras el positivo de una compañera. Lorena Castro, que trabaja en el Bar, asegura que “nuestros superiores nos han informado día a día de lo que pasaba”. Un hecho que les ha ayudado a “ser una piña, a pesar del estado de alarma”.

La sensación más dura es quizás la que han tenido que experimentar de cara al cliente. Porque, si entre equipos y compañeros la relación ha sido más estrecha que nunca, incluso estando “más unidos y más empáticos a la hora de trabajar”, como comenta Alex, se han echado en falta los abrazos. “Estamos acostumbrados a tener una relación estrecha, ya que muchos de nuestros clientes repiten cada año. Y el no poder darles un abrazo de bienvenida o el simple hecho de no poder sentar a nuestros bebés en las tronas ha sido complicado”, dice Melani. Sus compañeros también destacan este punto, esa falta de “saludos, abrazos y demás, sobre todo por los niños, a los que les coges cariño de año en año. Para ellos ha sido más complicado”, comenta Lorena.

Pero a su vez, estos mismos clientes, muchos ya habituales de Royal Son Bou, “se han mostrado comprensivos, por lo que la relación con ellos ha sido perfecta” en palabras de Alex. Maravillas añade que “hay que tener en cuenta que también para ellos han sido unas vacaciones distintas a otros años. Afortunadamente, la gran mayoría lo ha entendido”. Y “ aún sin abrazos y con las sonrisas tapadas por las mascarillas, hemos intentado dar todo nuestro cariño y profesionalidad para que disfrutaran de sus vacaciones”, explica Melani.

Conscientes de la situación y agradecidos por haber podido trabajar en una temporada especialmente corta, Alex apunta que “sabíamos que abríamos no por el beneficio del hotel, sino por el beneficio del trabajador y la alegría del cliente. Una valentía digna de mencionar”.

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