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Con Kiko descubriendo los honderos de Menorca

Este fin de semana Hooky me ha invitado a un concurso de tiro con honda que se ha celebrado en Es Mercadal. ¿Lo habéis visto alguna vez? Es un deporte que necesita mucha habilidad y buena puntería para acertar en la diana. Los honderos menorquines eran muy conocidos en la antigüedad, famosos y admirados por su pericia y su valentía en el combate. ¿O gustaría conocer su historia?

 

¿Cómo recogían la comida los niños honderos?

En la prehistoria muchos menorquines eran pastores y ya utilizaban la honda. Desde muy pequeños les obligaban a entrenar y perfeccionar su técnica de lanzamiento. Así se convertían en expertos. Dicen que las madres de los honderos menorquines les colocaban la comida en la rama de un árbol. Ellos eran niños pero tenían acertar con la honda para derribarla. Hasta que no lo conseguían, no podían comer nada.

Con tanta práctica no es de extrañar que fueran tan hábiles y que, años después, se fijaran en ellos los militares de otros pueblos y los enrolaran en su filas.

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Pero empecemos por el principio, ¿qué es una honda, Hooky?

  • “Es un instrumento que en la prehistoria se elaboraba con pelo de animales o esparto, ahora se hacen con tiras de cuero u otro material flexible. Se utiliza para lanzar piedras. La honda se dobla por la mitad, donde hay un pequeño compartimento, colocas la piedra en el medio, la volteas en el aire cogiendo velocidad y apuntando a la diana y sueltas una de las puntas. La piedra sale volando y, si logras acertar en el lugar donde querías, ...¡ya eres un hondero!”, dice Hooky aplaudiendo.

  • “¡Ojalá fuera tan fácil!”, le digo “¿recuerdas la historia de David y Goliat? Goliat era un gigante muy fuerte y poderoso. Nadie quería pelear con él. Pero David, un joven armado solo con una honda, le derrotó. Supongo que es el hondero más famoso”.

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Tres hondas para la batalla

Una piedra bien lanzada con la honda coge tanta velocidad que es capaz de romper escudos de metal y hasta las armaduras que llevaban algunos soldados. Hacía muchos años que los menorquines utilizaban la honda como arma defensiva y de ataque y también para cazar.

Griegos, fenicios y romanos descubrieron su gran maestría con la honda y les invitaron a unirse a sus ejércitos. Eran jóvenes valientes que se vendían como mercenarios a quien mejor les pagara. Se protegían el cuerpo con aceite y grasa de cerdo y se colocaban un peto de cuero. Siempre llevaban una piel enrollada alrededor de su brazo para protegerse y... ya estaban preparados para la batalla.

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  • “¿Sabes que los honderos de Menorca no querían dinero ni objetos de valor como pago? No se fiaban y creían que el dinero solo traía problemas. Cambiaban su trabajo por aceite de oliva y vino porque eran muy valorados y en Menorca no había”, dice Hooky.

  • “Y siempre llevaban 3 hondas de diferentes tamaños. Una pequeña que se ataban a la cabeza y que era para disparar en distancias cortas. Otra más larga que se enrollaban en la cintura. Era para lanzar los proyectiles más pesados y más lejos. La tercera la llevaban en la mano. Era la más ligera y siempre estaban preparados para usarla”, le cuento a Hooky.

¿Por qué los historiadores hablan de los honderos de Menorca?

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Los honderos menorquines iban los primeros en el campo de batalla junto a los arqueros. Sus proyectiles llegaban más lejos que las flechas y con su excelente puntería iban abriendo camino. Lanzaban piedras, a veces de hasta medio kilo, y pronto comenzaron a utilizar bolas de plomo que solían grabar con oraciones o dibujos.

  • “Las colocaban en la honda, daban varias vueltas, siempre más de dos, en vertical u horizontal para coger velocidad y afinar la puntería. Bien dirigidas podía llegar hasta a 350 metros de distancia aunque en el campo de batalla solían alcanzar los 200 metros. Sus rivales ni siquiera las veían llegar por el aire y causaban más daños que las flechas”, me cuenta Hooky.

  • “¡Claro!, así rompían las defensas de los enemigos. Por eso su gran valor en el combate y sus certeros lanzamientos pronto fueron elogiados por todos y sus hazañas fueron descritas por los historiadores de la época”, le digo.

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Hace más de 2000 años, cuando cartagineses y romanos se acercaban a las costas de Menorca con sus barcos recibían tal lluvia de piedras que salían navegando rápidamente. Se cuenta que para poder atracar en los puertos de la isla los romanos tuvieron que inventar el primer barco acorazado de la historia. Forraron sus naves con cuero porque los honderos las hundían disparando a la línea de flotación.

¿Han desaparecido los honderos menorquines?

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Julio César fue un militar romano que vivió hace 2100 años. Dirigió la guerra contra las tribus galas, lo que ahora es Francia, Bélgica y parte de Suiza, Alemania y Países Bajos) y parece que fue el último que contó con honderos menorquines en su ejército.

  • “Los habitantes de Menorca comenzaron a comerciar con el vino y el trigo que producían. Se lo vendían a los que llegaban en sus barcos hasta la isla. Se organizaron, se construyeron escuelas,... poco a poco su vida cambió”, me explica Hooky.

  • “¿Quieres decir que desaparecieron? ¿Qué fue de ellos?”, le pregunto intrigado.

  • “Los honderos se fueron ocupando de otros negocios, ya no viajaban y muchos volvieron y se asentaron aquí. Pero la honda se sigue utilizando ahora con las mismas técnicas que entonces. En la actualidad se ha convertido en un juego de habilidad como la competición que hemos visto en Es Mercadal”, comenta Hooky

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Dicen que el instinto hace que cuando alguien nos ataca busquemos un piedra y la usemos para defendernos. De este sencillo instinto los menorquines hicieron un arte que les llevó a ser admirados por muchos gracias a su increíble pericia y su excelente puntería. Durante años participaron en las batallas que hubo en buena parte de Europa.

Ahora aún se celebran encuentros internacionales de honderos y en Menorca se reúnen para competir y mostrarnos sus habilidades. ¿Has lanzado alguna vez una piedra con una honda?

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