Kiko y Hooky recuerdan a los piratas que saquearon Menorca

Kiko, tu guía turístico

Kiko y Hooky recuerdan a los piratas que saquearon Menorca

Hoy manda Hooky. Quiere que recorramos algunos lugares de Menorca que fueron escenario de batallas con los piratas que saqueaban los pueblos de la isla. Así que hemos preparado la mochila y la cámara de fotos y nos vamos a Mahón.

Oro y plata para Barbaroja

Hooky me ha explicado que en el siglo XVI el mar Mediterráneo era el centro del comercio de todos los países de la zona. Barcos cargados de sedas, rasos y terciopelos para confeccionar los vestidos de los más poderosos. Especias como la canela, la pimienta negra y, sobre todo la sal, que era muy apreciada y se utilizaba en las mejores cocinas del mundo. Minerales, oro, plata y piedras preciosas llenaban las bodegas de los barcos que cruzaban el mar.

- ¡No me puedo creer que los piratas quisieran telas o especias! ¡Oro y piedras preciosas, sí, porque valen mucho dinero!.

Hooky me mira con cara sorprendida:

- ¡Era el siglo XVI, y estas cosas eran las más valiosas en aquella época, por eso los piratas navegaban por el Mediterráneo atacando todos los barcos!.

Los piratas en Mahón

Bueno, ya hemos llegado a Mahón. Estamos en el puente de San Roque, donde estaban la murallas de la ciudad. El pirata Barbaroja, en 1535, engañó a los habitantes de Mahón entrando al puerto con sus barcos, que lucían las banderas de la armada española. Los mahoneses se dieron cuenta tarde de que no eran amigos y lucharon contra los piratas durante 3 días pero el cuarto se rindieron.

Eran muy pocos y no estaban acostumbrados a pelear. Barbaroja fue un pirata muy temido en el Mediterráneo porque era muy fuerte, sabía luchar y era muy cruel. Hooky dice que estuvo a punto de embarcarse con él para navegar hacia Italia pero que, a última hora, decidió no ir. Cuenta que Barbaroja impresionaba con su turbante en la cabeza y su espada en el cinturón.

Despúes de la invasión de Mahón por los piratas, el imperio español decidió construir el Castillo de San Felipe. Está justo a la entrada del puerto y desde allí se podía detener a los barcos de Barbaroja para que no llegaran hasta la ciudad.

Los piratas en Ciutadella

Pero los españoles no pudieron evitar que, en 1558, el pirata Piali atacara Ciutadella. Durante 9 días los habitantes de Ciutadella lucharon contra los piratas sin conseguir vencerlos. Ellos no eran más de 4.000 y los piratas eran más de 15.000 y muy bien armados.

Los habitantes de Ciutadella aún recuerdan aquella batalla. Piali y sus corsarios secuestraron a más de 3.000 personas de la ciudad para venderlas como esclavos. Fue “el año de la desgracia”.

Ya estamos en Ciutadella, al lado de la torre de San Nicolás que se construyó después de la batalla de los piratas para protegerse de las invasiones por mar. En la Plaza del Born de esta ciudad hemos visto un obelisco en memoria a la resistencia que los habitantes de Ciutadella pusieron a los piratas. Esta es una ciudad preciosa, merece la pena venir a verla y pasear por las calles del centro y el pequeño puerto. Tengo que preparar una excursión para otro día, pero ahora Hooky me llama insistente. Tenemos que ir a Fornells.

Los piratas en Fornells

El puerto de Fornells era otro de los lugares codiciados por los piratas. La bahía es perfecta para fondear los barcos y resguardarlos del viento. Para evitar invasiones, se construyó el Castillo de San Antonio que fue el inicio del pueblo en el que ahora estamos. Otra excursión que tengo que preparar con tiempo porque Hooky me lleva directamente al castillo.

Esta edificación se destruyó en 1782 pero se ha restaurado una parte y quedan algunas galerías subterráneas y los restos de un bastión que se pueden visitar. La vista es impresionante.

Mahón, Ciutadella, Fornells,... el día ha sido muy intenso. Lo hemos pasado muy bien y, además, hemos aprovechado para comer los productos típicos de Menorca: sobrasada, queso y unas pastas que se llaman rubiols y que están rellenas de verdura o atún. ¡Buenísimas!

No nos ha faltado de nada pero ahora ya está oscureciendo y estamos cansados así que nos vamos a casa, al Club Kikoland, en el Hotel Royal Son Bou Family Club. Cuqui nos espera para que le contemos todo lo que hemos aprendido hoy.

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